La bodega ruesa Alán de Val ha lanzado A Costiña, el único vino elaborado exclusivamente con uva tinta brancellao que existe en el mercado. Amparado por la denominación de origen Valdeorras, se trata de un vino elaborado con brancellao, que tras un paso por barrica de roble francés durante cuatro meses, ha descansado en bodega un año antes de salir a la venta.
La producción final de A Costiña 2007 es de 1.000 botellas, que se han puesto a la venta por un precio superior a los 30 euros. Se presenta en una botella borgoña de 75 centilitros, dentro de un estuche individual.
Según las notas de cata, es un vino «con mucho cuerpo, bien cubierto, de color rojo intenso y ribete violáceo. De aromas dulces, a mermelada de frutos rojos y regaliz, con recuerdos florales de violeta y flor de almendro. En boca es un vino amplio, de correcta acidez, y tanino bien integrado, con un final largo y retrogusto mineral». Es un vino «con personalidad que evolucionará bien en botella los próximos cinco años» y que se presenta perfecto para acompañar «todo tipo de carnes, en especial guisos y caza», según apuntan los expertos.
La recuperación de este vino se une a otras en las que se trabaja dentro de la denominación de origen Valdeorras, como la elaboración de tostado.
Este nuevo portal web cuenta con un formato dinámico e interactivo en el que se icluirá una programación para todo el año 2010.
Dovaldeorras.tv está disponible en tres idiomas (galelgo, castellano e inglés) y además posee una estructura ágil.
En él podemos encontrar un completo menú sobre la Denominación de Origen y la comarca de Valdeorras con datos referentes al Consejo Regulador, el clima, los tipos de uvas, los vinos, los suelos, las bodegas y el ciclo del vino; así como información sobre la propia comarca de Valdeorras, su artesanía, las fiestas y la gastronomía con recetas para maridar Mencía y Godello.
Todo ello complementado con una estructura audiovisual en la que la imagen videográfica tiene un importante papel.
En la Valdeorras rural, del mismo modo que en el resto de Galicia y muchos otros lugares del mundo, el calendario occidental, se regía por los ciclos de la naturaleza. De esta manera, el vino, como otros cultivos, tenía su propio ciclo según las estaciones del año. En este vídeo, el ciclo del vino correspondiente a la época de la vendimia, en el otoño.
Las celebraciones asociadas se remontan a los tiempos en que el vino era el puente entre dioses y hombres. Por eso, en Valdeorras la cultura de tradición oral está aún muy viva y es por elloque los vendimiadores de más edad, mientras vendimiaban, alivian la fatiga con cantos populares de tradición oral.
A pesar de los tiempos que vivimos de despoblación rural en el mundo, es un placer y una fortuna ver que en esta región las nuevas generaciones de chicos y chicas siguen las tradiciones de sus abuelos acudiendo a vendimiar junto con ellos.
Disculpen las molestias de nuevo. El portal web sigue transfiriendo datos al servidor a causa del volumen audiovisual del contenido. Agradecemos su comprensión y esperamos sigan con nosotros en los próximos días.
porque en ella los romanos plantaron los primeros viñedos
por ser cuna de hijos e hijas de diversos y únicos nombres, Godello, Dona Branca, Mencía, Merenzao, Brancellao, Sousón, Negreda, Grao Negro...
porque sus antepasados, desde tiempos antes de Cristo, moldearon las viñas con sus manos, hasta convertirlas en una extensión más de sí mismos
porque vio nacer una denominación de origen que fue de las primeras de España
porque en ella, cada piedra tiene su sitio, y todos los lugares desprenden aromas de milenarios nombres
porque viticultores y bodegueros mecen sus caldos con los paisajes y las memorias irrepetibles en el microcosmos que es cada viña
porque Valdeorras, fue madre quien de sintetizar, con su esencia, el sincretismo del vino a lo largo del tiempo, haciéndonos sentir un universo en cada botella.
Hoy conocemos la respuesta a la pregunta de ayer en A-DI-VIÑAS.El invento que supuso el nacimiento de A Rúa fue la llegada del ferrocarrila Valdeorras, inaugurado por Alfonso XII en 1883.